35 años de la muerte de Salvador Sánchez

| August 12, 2017 | 0 Comentarios/ Comments

(Foto cortesia: Jaime Vazquez)

Era la madrugada del 12 de agosto de 1982, aproximadamente, las 2 am. Un pavoroso accidente múltiple se produjo cuando un Porshe 928 blanco, fue embestido  por un camión que arrastraba un gran remolque y lo impulsó contra otro camión, que venía de frente.

El horrible accidente cambiaría para siempre la historia del boxeo mexicano ya que el maltratado Porshe blanco era conducido por el Campeón Mundial del peso Pluma CMB, Salvador Sánchez (centro) quien falleció instantáneamente.

La mortal colisión ocurrió en el kilómetro 14 de la carretera que va desde Querétaro a San Luis Potosí. Salvador iba de regreso a San José de Iturbide, Guanajuato, a reincorporarse a su campo de entrenamiento.

La noticia corrió de forma vertiginosa y convirtió aquel amanecer mexicano en una película de terror. Cuentan que su entrenador Cristobal Rosas, acompañado del “Patilla”, su asistente, reconoció con el rostro bañado en lágrimas, el cadáver del Campeón, al mediodía, en la morgue de Querétaro. La afición boxística mexicana vivía una increíble pesadilla. No podía creer que eso le hubiera ocurrido al ídolo, al boxeador más querido de aquellos tiempos, que era un atleta ejemplar y que tanta felicidad había dado a la fanaticada mexicana.

Las exequias, celebradas en su natal Santiago Tianguistenco, fueron un acto multitudinario al cual acudieron más de 50 mil personas. El Presidente del CMB, José Sulaimán,embargado por la emoción, calificó a Salvador como “el mejor Pluma de todos los tiempos”. La prensa deportiva reseñó la presencia de representantes del mundo del espectáculo, el boxeo y los deportes en general. Uno de ellos, fue su archirrival, boricua, Wilfredo Gómez quien acudió con flores en la mano y lágrimas en sus ojos a despedir a su amigo, rival y colega.

Cuentan biógrafos y articulistas, que reseñaron los últimos momentos del Campeón, que ese día estaba reunido en su campo de entrenamiento con su equipo, cuando de pronto, recibió una llamada. Se apartó para atender y cuando cerró el teléfono, decidió apresuradamente salir en su vehículo deportico  Apenas dijo que debía ir a Querétaro, ciudad cercana a unos 55 kilómetros.

A nadie le podía pasar por la mente que  esa sería la última vez que verían con vida al Campeón. Comenzaba su preparación para enfrentar, el 15 de septiembre, en combate de revancha, al boricua Juan Laporte a quien ya había vencido por Decisión Unánime en una de las defensas de su título.

Al parecer, Salvador visitó a varios amigos y al anochecer, estuvo en un sitio nocturno compartiendo con admiradores y conocidos. Sobre su hora de regreso hay varias versiones. Algunos dicen que salió dos horas antes del accidente. Si fuera así, ¿Dónde y con quien estuvo esa hora sobrante? No se sabe. Otros, afirman que salió después de la una.

De cualquier manera, ese vehículo de tanta potencia era capaz de trasladarlo esos 55 kilómetros hasta San José de Iturbide, en unos 15 minutos. Lo cierto, es que en el kilómetro 14, a eso de las 2 de la madrugada, Salvador Sánchez perdió la vida, dejando un gran vacío y un enorme dolor en la afición al boxeo.

Un Campeón contundente.

Pese a que, después de su muerte, Salvador ha sido reconocido en forma unánime como un gran Campeón, en buena parte de su carrera fue un hombre sorpresa. Cuando enfrentó al “Coloradito” Danny López, se veía como una víctima probable ante la poderosa pegada y el carácter guerrero del “Little Indian Red”.

La superioridad absoluta de Sánchez, le ganó reconocimiento, pero todavía algunos creían que podía ser una mala noche de López. Vino la revancha y Salvador, le repitió la dosis, casi idéntica.  Rivales como Rubén Castillo y Juan Laporte, le robustecieron el prestigio. Pero su pelea cumbre fue con el temible noqueador boricua, Wilfredo Gómez.

Esta dramática pelea fue el 21 de agosto de 1981 en el Caesar´s Palace de Las Vegas y originó una expectativa enorme. El favorito era Gómez 9-5 en las apuestas y, aunque subía de Supergallo a Pluma, debió levantarse a las 4 y media de la madrugada, a ejercitaarse para dar el peso Pluma.

La pelea se definió en el 1er round, prácticamente, cuando Gómez salió un poco arrogante a desafiar a Sánchez, quien lo prendió con una combinación de derecha e izquierda que mandó a la lona al atrevido boricua. Gómez, no sólo fue a la lona, sino que quedó muy lastimado. Sánchez lo zarandeó por todo el ring y por poco lo deja en ese mismo 1er asalto.

Pero, a pesar de la paliza, Gómez demostró que su fama de Campeón extraordinario, no era un regalo, y salió a buscar el Ko. Los siguientes asaltos fueron de gran emoción con un Gómez batiéndose como un león. Pero el esfuerzo le pasó factura y ya para el 8vo round, Gómez estaba maltratado y cansado. Aun así, se fajó y en un cruce de derechas, Sánchez lo puso mal y lo lanzó a la lona muy cerca de la esquina del boricua. El árbitro filipino Carlos Padilla Jr, detuvo el combate en vista de las condiciones de Gómez y su maltratado rostro.

Salvador efectuó otra defensa de su título, que resultó ser la última, en el Madison Square Garden, ante el ghanés Azumah Nelson. Este, pese a contar sólo con 13 peleas, le dio la gran batalla al mexicano y le ganaba la pelea hasta que Salvador remontó en los rounds finales. Nelson fue a la lona en el round 15, hasta que el árbitro Tony Pérez detuvo la pelea.

Salvador se fue y dejó pendiente a la afición de volver a disfrutar de su gran clase en el ring. Tenía pendientes, revanchas ante Wilfredo Gómez, Azumah Nelson, una unificación con el panameño Eusebio Pedroza y también –dijo el mexicano-, que aspiraba una confrontación con el consagrado nicaragüense Alexis Arguello. Todas, peleas muy interesantes, que podía ganar, como podía perder, pero peleas históricas. Hace 35 años, se fue el gran Salvador Sanchez dejando un legado y una gran imagen de atleta y ciudadano ejemplar. Salve Campeón. Le sigues haciendo falta al boxeo.

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